LOS COSTES DE LOS CONCURSOS DE ARQUITECTURA. UNA RUINA

Presentarse a concursos sigue siendo una vía muy querida por la profesión para conseguir encargos. Pero es una vía muy cara. Los costes de los concursos de arquitectura, como ahora veremos, hacen que sea prohibitivo invertir constantemente en ellos.

Un pequeño resumen del post en vídeo:

Si los concursos de arquitectura son tan ruinosos, al menos tal y como suelen estar planteados, ¿por qué seguimos acudiendo en masa a las convocatorias?

Porque a veces no hay nada más, claro.

Pero también porque nos gusta.

Incluso aunque no ganemos lo pasamos bien, nos permite contrastar ideas con compañeros, competir, nos da estatus… Se parece un poco a la asignatura de proyectos de la Escuela. Hay algo romántico en ello.

Sin embargo, es poco sostenible. Vamos a verlo con un ejemplo muy básico y a pequeña escala.

Costes de los concursos de arquitectura

Un poco de contexto sobre los concursos de arquitectura

Los costes de los concursos de arquitectura no solamente se miden en dinero, también hay otros conceptos importantes.

Por ejemplo, son un desperdicio de talento. Se presentan muchas propuestas, algunas muy buenas, pero solamente gana una. El resto acaba en la basura, es lo habitual.

Los concursos de arquitectura suelen ser un desperdicio de talento #arquitectura #marketing #ConcursosDeArquitectura Clic para tuitear

Evidentemente hay casos diferentes: concursos restringidos, con varias fases, algunos incluso remunerados…

Sin embargo el caso habitual es el de un procedimiento abierto al que se presentan muchas propuestas con un nivel de definición exigido muy alto (a veces de proyecto básico), un único ganador y nula remuneración para el resto.

Las propuestas, además, no son tenidas en cuenta para la solución final, solamente la elegida. Vamos, un desperdicio. Si mi amiga Lorena (experta en sostenibilidad) se entera de esto seguro que organiza una plataforma anticoncursos o algo así.

Las cosas se pueden dulcificar restringiendo el número de participantes, haciendo una primera fase eliminatoria en la que se pida poca documentación, no exigiendo soluciones muy detalladas o remunerando a los participantes.

No suele ser así, y son una vía carísima para conseguir encargos.

Veamos un cálculo muy básico y rápido, con números muy gordos, basado en un ejemplo casi real y muy típico: un microestudio formado por tres compañeros de carrera que quieren abrirse camino en la profesión.

Ejemplo de costes de los concursos de arquitectura

Una Administración autonómica licita el proyecto y dirección de obra de un edificio público que tiene un PEM máximo de 1.500.000 €.

Cifra los honorarios de licitación en 40.000 €. Esto es un 2’7% del PEM, ridículo, pero las Administraciones están en ese plan: somos muchos y seguimos concurriendo con enormes bajas. Se aprovechan.

Piden planos de la propuesta casi a nivel de definición de proyecto básico, una memoria e infografías. Cada vez se pide más.

Se valora la propuesta económica con un 50% de la puntuación (la legislación de contratos y directivas europeas lo fomentan), la propuesta proyectual con un 40%, y el otro 10% es para los plazos de redacción de proyectos y el equipo propuestos.

Nuestro microestudio, formado por tres amigos de la Escuela que trabajan en un coworking, decide presentarse.

Prepararán el concurso en los 26 días de plazo dedicando un determinado número de horas cada uno a la ideación, producción de planos, memoria, infografías, reuniones con la entidad convocante, visitas al terreno, etc.

Vamos a hacer unos números muy gordos e hipótesis muy generales para el cálculo de costes de los concursos de arquitectura aplicado al caso.

Para ello, nos apoyaremos en el método de cálculo aproximado del post sobre el cálculo de honorarios del arquitecto a partir de la rentabilidad de un encargo.

La cosa queda más o menos así:

Tabla de costes de los concursos de arquitectura

Como verás, hemos puesto gastos mínimos, sueldos bajos para los tres y casi ninguna amortización. Puedes hacer hipótesis distintas, subir o bajar algo, añadir o quitar, pero el orden de magnitud está ahí.

En este caso, unos 9.000 € de gastos.

Aquí puedes ver un pequeño ejemplo de lo caro que resulta hacer concursos de #arquitectura #marketing #ConcursosDeArquitectura Clic para tuitear

Consideraciones adicionales

De los honorarios de licitación, si nuestros amigos quieren tener alguna posibilidad, habrá que detraer una baja.

Hemos visto bajas en concursos de este tipo del 50% e incluso más. Aunque ellos no se vuelvan así de locos van a tener que hacer un buen descuento, porque la oferta económica representa la mitad de la puntuación que van a obtener.

Sobre esos honorarios, en caso de ser adjudicatarios, también habría que detraer los impuestos. Son autónomos y tributarían en una escala elevada.

Además, la Administración paga cuando paga. Podrían necesitar financiación para soportar los gastos del proyecto y los IVAs, y eso tiene un coste.

Por otro lado, ¿cuál es la probabilidad de ganar un concurso de este tipo? Probablemente te puedas encontrar con que concurren unos 30 compañeros, a veces más, con lo que las opciones de éxito disminuyen considerablemente.

Con todo ello, tenemos un concurso que les cuesta unos 9.000 €, muy escasas posibilidades de lograr el encargo, y un trabajo que, de ser conseguido, tendría una escasísima rentabilidad o incluso negativa.

Los concursos de arquitectura son un canal caro y con escaso retorno #arquitectura #marketing #ConcursosDeArquitectura Clic para tuitear

Algunas conclusiones

Claramente, el canal de los concursos de arquitectura es una ruina, al menos en las circunstancias del ejemplo.

Con esos 9.000 € nuestros héroes podrían hacer algunas otras cosas:

  • Contratar un año a un comercial a tiempo parcial.
  • 2 años y medio de Facebook Ads a razón de 300 €/mes.
  • 90 comidas con promotores que sean clientes potenciales.
  • Organizar un par de eventos promocionales sencillos.
  • Lanzar 6 páginas web.
  • U otras acciones para ganar visibilidad como arquitecto. Hay bastantes para elegir, y echándole imaginación todavía más.

¿Crees que todas esas acciones no tendrían más posibilidades de generarles clientes que un concurso difícil de ganar? ¿No lograrían haciendo todo eso encargos por valor de los 40.000 € de honorarios del concurso (o menos, hay que restar la baja)?

Y aparte del dinero, ¿qué podrían hacer nuestros tres amigos en todas esas horas dedicadas a preparar el concurso? ¿No serían más rentables por otras vías?

Imagínate lo caro que resulta intentar vivir solamente de ese canal. Muy difícil, la verdad, es accesible sólo para unos pocos.

O piensa por ejemplo en el caso de un estudio en el que los gastos generales sean mayores porque tiene más estructura.

¿Qué podrías hacer con todo ese tiempo y dinero que gastas en preparar un concurso de #arquitectura? #marketing #ConcursosDeArquitectura Clic para tuitear

Toma de decisiones sobre los concursos de arquitectura

Obviamente, el ejemplo es el que es y las circunstancias son muy variables dependiendo del caso. Hay concursos mejores, peores, diferentes. Hay estudios con más o menos gastos, con trabajo o sin trabajo, situaciones distintas.

Me puedes decir que los gastos fijos los vas a tener igual aunque no te presentes, y que no tienes nada que hacer en ese tiempo. Es discutible y nos llevaría a hablar de muchas cosas.

No te quiero decir que no te presentes nunca a un concurso. La intención del post es exponerte lo caro que es este canal y empujarte a que tomes las decisiones con conciencia, sabiendo dónde te metes.

Hazte algunos números antes de presentarte y sé consciente del dinero que te va a costar.

¿Recuerdas cuando hablábamos del Coste de Adquisición de Cliente CAC en un estudio de arquitectura? Pues en este caso es enorme.

Mucho valor te tiene que dar ese cliente para compensar algo así.

Recuerda, tienes muchos más contenidos, herramientas y posts para mejorar tu trabajo en la categoría GESTIÓN DEL ESTUDIO DE ARQUITECTURA.

Ahora cuéntame tú.

¿Eras consciente de los costes de los concursos de arquitectura? ¿Te presentas a muchos? ¿Por qué lo haces? ¿Porque te gusta? ¿Porque no ves más oportunidades?

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

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8 comentarios en “LOS COSTES DE LOS CONCURSOS DE ARQUITECTURA. UNA RUINA”

    • Hola, Yampier.

      Pues aquí lo tienes, es muy gravoso. Y además este caso es bastante benévolo, puesto que la estructura del estudio tiene muy pocos gastos y hay otros que ni he considerado. Podría ser mucho peor.

      Gracias por comentar. 🙂

      Un saludo.

  1. Es un problema esto de los concursos… Aquí en Colombia tenemos la misma situación, conozco unos colegas que han participado en más de 30 concursos en los últimos 8 años, y de esos han ganado sólo 1, con todo y buenas propuestas… Saludos Joan, siempre te leo amigo!

    • Hola, Daniel.

      Muchas gracias por seguirme. 🙂

      Imagínate la cantidad de dinero, tiempo y energías que habrán utilizado en esos 30 concursos… Es excesivo, no es un modelo de negocio que se pueda sostener.

      Gracias por comentar.

      Un saludo.

  2. Los arquitectos somos demasiado románticos, e ingenuos. En los concursos nos hacen competir a varios, para obtener un mejor producto y sólo le pagan a unos pocos, contradiciendo los principios básicos corporativos del gremio. Todos trabajan, entregan la idea de proyecto (la concepción intelectual o idea genial), que es lo que más vale, y se le paga tan sólo a uno.

    Además, en general y para colmo, se suelen usar los concursos para bajar los honorarios profesionales mínimos del ganador.

    Los concursos, garantizan de alguna manera una mayor innovación y calidad de diseño que la contratación directa a un sólo profesional o grupo de profesionales; por lo que debiera ser lógico que se pague un poco más por ese mayor valor, y no menos…

    Si, debo reconocer que suele ser beneficioso para darse a conocer y/o adquirir renombre profesional a los jóvenes profesionales que se inician en la carrera, los que si bien les cuesta más económicamente la participación, disponen de mayor tiempo para trabajar a riesgo.

    También existe una cierta imposición propia del mercado, por la cual se genera una cierta obligación de participar en concursos, por parte de algunos estudios profesionales renombrados, para no quedar fuera de la vidriera o candelero, realimentando la necesidad de concursar.

    Por último, muchas veces se obtiene como producto una «arquitectura concursera» que gana por la espectacularidad formal y una supuesta innovación, que no siempre responde a las necesidades funcionales requeridas…

    • Hola, Federico.

      Son varios los temas que planteas, y en general en España ocurre así.

      Muchos profesionales de la arquitectura dilapidan muchísimo tiempo, dinero y energía en concursos con nulo retorno. Además, todas esas son ideas que se van a la basura. Es un desperdicio de talento.

      Es un tema complejo. Creo que el concurso como vía de acceso a encargos es posible, pero también que debe hacerse mejorando las condiciones de participación.

      Ideas hay muchas.

      Gracias por comentar.

      ¡Un saludo!

  3. Si te fijas bien, muchos de los arquitectos que reinan en los concursos son profesores de la escuela. Talento? Casualidad? … O mano de obra gratuita? Competir con eso es imposible para los que intentamos pagar dignamente a nuestros colaboradores. Para ellos puede ser rentable y además pueden sacar pecho: «en los concursos podemos sacar nuestro ‘arte’ sin plegarnos a los caprichos del cliente (que son todos unos catetos)». Este es el modelo de profesional que marca la formación y las aspiraciones de la mayoría de arquitectos… así nos va.

    • Hola, Pablo.

      Efectivamente, el afán concursero se nos inocula en la Escuela precisamente por los mismos que reinan en los concursos, y con un enfoque de la profesión muy parcial.

      Y sí. Esas fábricas de producir propuestas para concursos a veces se nutren de chavales que han asimilado el ideal y disfrutan colaborando con ello, incluso sin cobrar. Un modelo desleal y nada sostenible para la profesión.

      Uno más de los problemas que tenemos arraigados.

      Gracias por pasarte por aquí y por comentar.

      ¡Un saludo!

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