IDEAS PARA CAMBIAR DE HÁBITOS MÁS FÁCILMENTE Y NO SEGUIR A HOMER SIMPSON

Cambiar de hábitos es difícil. Es un rollo, la verdad, pero muchas veces es necesario y realmente merece la pena.

A no ser, claro está, que seas Homer Simpson y opines que “Si quieres algo que cuesta mucho esfuerzo conseguirlo, es que no merece la pena”. Pero bueno, más allá de las fronteras de Springfield las cosas buenas suelen venir con esfuerzo.

La mejora personal consiste en gran parte de las ocasiones en cambiar de hábitos, en eliminar los que te perjudican o en implantar otros que te benefician. O en todo ello a la vez.

Nuestra vida está hecha de hábitos, y son ellos los que determinan en enorme medida nuestro desempeño. ¿Por qué cuesta tanto cambiarlos? ¿No hay un modo más “barato” de conseguir resultados?

Vamos a ver en qué consiste cambiar de hábitos, por qué tenemos resistencia a ello y cómo ponérnoslo más fácil.

Cambiar de hábitos

El cerebro tiene razones que nuestro deseo ignora

Estudios afirman que alrededor de la mitad de nuestros comportamientos diarios los hacemos con el piloto automático. Son hábitos. Su complejidad será mayor (conducir) o menor (cepillarte los dientes), pero ahí están.

Si ocupan la mitad de lo que haces a diario, imagínate cómo determinan a largo plazo tu desempeño. Más aún, calcula cómo un cambio de hábitos puede llegar a cambiar tu vida.

¿Por qué esto funciona así?

La razón fundamental es que nuestro cerebro tiende al ahorro de energía y la reducción del riesgo. En su búsqueda implacable de la eficiencia, el cerebro aprende qué comportamientos funcionan, los almacena y los tiene listos para reproducirlos más adelante.

Nuestro cerebro tiende al ahorro de energía y la reducción del riesgo #coaching #arquitectura Clic para tuitear

¿Para qué gastar tiempo y energía buscando nuevos modos de hacer las cosas si los viejos ya funcionan? ¿O correr el riesgo de que la novedad no funcione?

En este sentido, es necesario saber qué identifica el cerebro como “funcionar”.

El cerebro no sabe distinguir hábitos buenos y malos, no tiene esa capacidad. Simplemente, si obtiene algún tipo de recompensa de un comportamiento que llevas a cabo tras un estímulo lo registrará como algo que vale la pena repetir, y al final lo convertirá en un hábito.

Cuando recibas un estímulo análogo, el hábito se disparará y el cerebro estará muy satisfecho porque su “programa” conducirá a la recompensa anteriormente mencionada. El hábito se reforzará aún más.

Así, los hábitos los adquirimos porque obtenemos un beneficio de ellos, incluso aunque racionalmente sepamos que a la larga nos perjudican. Por ejemplo, el subidón dulce de la Coca Cola o la comodidad de la procrastinación.

Por eso cambiar de hábitos cuesta tanto. Nuestro cerebro se resiste a perder ese pequeño beneficio.

El inicio del cambio

Cambiar de hábitos cuesta un tiempo y esfuerzo que no todo el mundo quiere afrontar.

Queremos el resultado y lo enunciamos a voz en grito (“Quiero dejar de ser excesivamente perfeccionista”), pero no estamos tan dispuestos a pasar por el proceso.

Ésta es la principal causa del fracaso del cambio. Nos autosaboteamos.

Para cambiar hábitos necesitas una motivación, un objetivo claro que te proporcione resultados beneficiosos. El objetivo es tu motor para cambiar de hábitos, lo que debes mantener en mente para no perderte por el camino.

El objetivo no es cambiar el hábito, sino el beneficio que obtendrás de ello.

Para cambiar de hábitos necesitas un objetivo que será el motor del cambio #coaching #arquitectura Clic para tuitear

Necesitas comprometerte contigo mismo para hacer el esfuerzo, y el cerebro es muy engañoso con estas cosas. El saboteador que llevas dentro aparece de diversas formas:

  • Apela a tu comodidad, al menor gasto de energía.
  • Genera miedos. Cambiar es arriesgado, ¿y si hago las cosas de manera diferente y no funciona?
  • Te confronta con posibles pérdidas. ¿Y si cambio el hábito y pierdo la recompensa que me suele traer?
  • Racionaliza para restar importancia al objetivo. Para qué voy a hacer deporte, si el aumento de mi bienestar no va a ser tan significativo como el bienestar que siento en el sofá bebiendo cervezas.
  • Genera emociones desagradables asociadas, como el miedo a que algo no esté suficientemente perfecto.
  • Te convence de que el objetivo es inalcanzable.
  • Y sobre todo, el gran engaño: “Es que yo soy así”.

Tu saboteador tiene muchos recursos. Es más listo que Homer.  🙂

Las cosas buenas cuestan esfuerzo, y tenemos el listón del esfuerzo muy bajo. Pero ese esfuerzo merece la pena.

El proceso para cambiar de hábitos

Visto lo visto, conviene que afrontes el cambio con conocimiento.

Para empezar debes tomar conciencia de qué hábito quieres cambiar y en qué te beneficia el cambio. Ese beneficio, ese objetivo, será tu motivación durante el proceso y te permitirá tener algo a lo que agarrarte cuando el esfuerzo y el autosabotaje hagan mella.

El compromiso contigo mismo se basará en ese objetivo y en los beneficios que traerá a tu vida.

A partir de ahí, debes tener en cuenta varias cosas. Normalmente cuesta más eliminar un hábito que implantar otro nuevo, y casi siempre es más sencillo sustituir un hábito por otro en lugar de simplemente eliminarlo.

Normalmente es más difícil eliminar un hábito que implantar otro nuevo #coaching #arquitectura Clic para tuitear

Además, debes dividir el filete en pequeñas porciones fácilmente masticables. No puedes empezar corriendo 15 km. desde el primer día, hazlo poco a poco.

Te puede ayudar asociar tu hábito nuevo a otro ya implantado y agradable. Como cuando yo asocié mi revisión semanal en GTD al delicioso té que me tomaba en cierta cafetería todos los viernes por la mañana.

También es útil hacer algo incompatible con el hábito que quieres eliminar. Si quieres dejar de comer chocolate, no compres chocolate.

Celebra cada pequeño éxito, cada paso dado en la dirección correcta, aunque parezca absurdo. Si te has propuesto manejarte con mayor asertividad, recompénsate cada vez que lo consigas con ese compañero que te lo pone difícil.

Cuando flaquees, visualiza tu objetivo, qué conseguirás con el cambio y cómo te beneficiará. Eso te ayudará mucho.

Y recuerda una verdad universal: el primer paso siempre es el más importante. Lo que más cuesta a la hora de cambiar de hábitos es empezar, pero como decía Lao Tse “Un camino de mil millas comienza con un único paso”.

Cambiar de hábitos arquitectura

Lo que llega al cambiar de hábitos

La repetición es tu gran aliada cuando estás en un cambio de hábitos.

Dicen que de media cuesta 21 días arraigar un hábito nuevo. Puede que te cueste más, o incluso menos, pero ten por seguro que la repetición continuada construye hábitos en tu cerebro.

Y cuando logras implantar el hábito nuevo, el esfuerzo para llevarlo a cabo desciende exponencialmente, cada vez cuesta menos, hasta que al final tu comportamiento es así el 100% de las ocasiones.

Las recompensas de conseguir cambiar de hábitos y sustituir los que te perjudican por otros que te benefician, son enormes. Esos comportamientos repetidos son los que verdaderamente acaban teniendo un gran impacto en tu vida, y merece la pena analizarlos y atacarlos.

Y no sólo para dejar de comer gominolas o moverte más, sino también en otros muchos casos: adquirir hábitos que mejoren tu productividad, que faciliten tu relación con los demás, que te ayuden a conseguir un empleo…

¿A qué esperas? No seas como Homer.  🙂

Tienes mucha más información, posts, recursos y herramientas para mejorar tu desempeño en la categoría DESARROLLO PERSONAL DEL ARQUITECTO.

¿Cómo llevas el cambiar de hábitos? ¿Has identificado comportamientos repetidos que te perjudican? ¿Qué es lo que más te cuesta a la hora de modificarlos?

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

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2 comentarios en “IDEAS PARA CAMBIAR DE HÁBITOS MÁS FÁCILMENTE Y NO SEGUIR A HOMER SIMPSON”

  1. Hola Joan.
    Aunque hace unos días que recibí el artículo lo acabo de leer ahora. Mi situación actual se asemeja a lo descrito. Como alguna vez (creo) que te he comentado son Arquitecto Técnico, profesional liberal con despacho propio, desde hace más de 20 años. Llevaba algún tiempo pensando en un «cambio»,pero sin saber en que sentido, cómo hacerlo… es decir ni idea de hacia a donde ir.
    Hace 15 días «paso un tren», lo medité y dije: «porqué no», y me subí. Acabo de contratar por una empresa constructora y ya formo parte de la plantilla: no veas que cambio: zona de trabajo nueva, nuevos hábitos ( en el trabajo y en la vida) , en fin, en estos momentos todavía no me sitúo. Pero, bueno, esperemos que el cambio sea para bien.

    Joan, Gracias por compartir tus artículos.
    Rubén Palau.

    • ¡Hola, Rubén!

      Pues sí que es un cambio grande, sí. Es para afrontarlo poco a poco, con motivación y siendo consciente de cada pequeño paso. Seguro que irá muy bien.

      Gracias a ti por leerme y por pasarte a comentar. 🙂

      ¡Un saludo!

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