EL CAMBIO, ESA MANÍA

El cambio es una de las grandes obsesiones en el mundo de la mejora personal. A diario leemos cientos de artículos, mensajes, tuits, que nos animan a cambiar. Parece que quien no cambia se queda fuera de la realidad.

Los grandes gurús nos empujan al cambio, nos dicen que es imprescindible y que no es tan difícil.

¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Es que todo el mundo se ha vuelto loco? ¿Nos subimos a esa ola?

En este artículo hablaremos sobre qué es el cambio, qué supone, por qué nos asusta y cómo se lleva a cabo. Ya te adelanto que creo que sí es necesario, no es fácil y sí da miedo. Y te daré al final algunas técnicas para afrontarlo más fácilmente. Al lío.

cambio

Adaptación en un mundo cambiante

Vivimos en entornos VUCA. Éste es el acrónimo de las palabras inglesas volatility, uncertainty, complexity, ambiguity. Pues eso, que vivimos en entornos caracterizados por la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Un follón, vamos. El entorno tiene la manía de cambiar constantemente.

Vivimos en entornos VUCA: volátiles, inciertos, complejos y ambiguos Clic para tuitear

Es cierto que todo está cambiando alrededor nuestro, sea en lo laboral o en lo personal. Las profundas transformaciones sociales y tecnológicas que se están produciendo, cada vez más aceleradas, provocan que estemos sujetos a todo ese lío.

¿Esto es nuevo? Relativamente. Heráclito ya dijo allá por el siglo VI a.C. aquello de “Todo fluye, nada permanece”. Él afirmaba que un hombre no podía entrar en el mismo río dos veces, puesto que entre la primera y la segunda tanto el río como el hombre habían cambiado. Heráclito también vivía en un entorno VUCA, pero él no sabía que su entorno se llamaba así. No se había inventado la palabreja.

El Taoísmo y algunas otras filosofías también adoptan esta idea de cambio permanente.

El caso es que ahora los cambios a los que nos enfrentamos son muy grandes y muy rápidos, y suponen un verdadero desafío para las personas y las organizaciones. ¿Quién sobrevivirá mejor a esos cambios? Darwin nos lo dijo, y se ha venido demostrando: no es la especie más fuerte, sino la especie que mejor se adapte.

La especie que sobrevive no es la más fuerte, es la que mejor se adapta Clic para tuitear

Así pues, hoy es más necesario que nunca saber gestionar el cambio, desde todos los puntos de vista y a todos los niveles, el cambio en el entorno y el cambio personal u organizacional.

adaptación al cambio

Tipos de cambio

El cambio surge de una necesidad, ya sea como consecuencia de una variación en el entorno o porque somos nosotros mismos los que queremos mejorar algo. Esa comezón, esa picazón, nos empuja a cambiar.

Según dónde surja su motivación (o la ausencia de ella), podemos distinguir tres tipos de cambio:

  • Adaptación. Surge como consecuencia de una modificación en el entorno que demanda un ajuste en la persona u organización para alinearse con las nuevas condiciones. La especie evoluciona así.
  • Anticipación. Sin tener una demanda clara, la persona u organización prevé cambios futuros y comienza ya a adaptarse a ellos. Obviamente, estas personas u organizaciones tienen enormes ventajas cuando el cambio en el entorno llega, puesto que ya están adaptados.
  • El no-cambio. Es una situación bastante frecuente. Pese a las modificaciones en las condiciones del entorno que sugieren que hay que adaptarse, la persona u organización, por motivos diversos, no quiere aceptarlo. Utiliza la técnica del avestruz, esconde la cabeza bajo tierra y se niega a cambiar.

Veamos algunos ejemplos.

Algunos ejemplos del mundo empresarial

Kodak es el caso típico de rechazo al cambio, dando lugar al término “Síndrome Kodak”. Primera empresa mundial en fotografía analógica (esos carretes y papeles de revelado que muchos todavía recordaréis), no asumió lo que se le venía encima con el boom de la fotografía digital, no se adaptó, y ello la condujo al desastre. En 2012 quebró.

Apple ha sido un ejemplo buenísimo de anticipación. Siempre han ido por delante del resto, innovando. Sacaron la informática del mundo científico a la vida cotidiana, inventaron conceptos como Smartphone o Tablet, y se han adelantado en casi todo, a veces en medio de la incomprensión. Han llegado incluso a invertir el proceso, es decir, gracias a su anticipación han provocado ellos cambios en el entorno. Ahí están los resultados.

Curiosamente, la Apple de los últimos 4 o 5 años (coincidiendo con la ausencia de Steve Jobs) es un ejemplo de adaptación, pero ya no de anticipación. Llevan todo ese tiempo sin innovar realmente. Se adaptan, sí, hacen teléfonos con pantallas más grandes, ordenadores más ligeros, utilizan procesadores más rápidos… Es una respuesta adaptativa a la competencia. Generan soluciones (ojo, muy buenas soluciones), pero ya no tienen esa visión de futuro. A medio plazo, les irá peor si no vuelven a la anticipación.

En el mundo de la arquitectura y la transformación digital, he visto estudios que al fin se han lanzado a tener presencia en la web (adaptación: todo el mundo lo hace y si no, me quedo atrás) y estudios que han comenzado a ofrecer servicios online pensando que son el futuro (innovación: los tachan de locos, y puede que incluso lo sean, veremos). Y también hay estudios que se niegan a aceptar esa transformación y no existen en la web. Es como seguir dibujando con paralex.

arquitectura sin cambio

El proceso del cambio

Hemos estado hablando más de empresas y organizaciones, pero el cambio en realidad es un proceso que se produce mayormente dentro de la persona. ¿Cómo funciona? Podemos distinguir cuatro etapas:

  1. La persona u organización está más o menos cómoda, pero surge o se detecta una necesidad, por el entorno o por su capacidad de anticipación. Para satisfacerla, hay que cambiar. En ese momento se vislumbra cuál sería la situación ideal una vez resuelta esa necesidad y qué esfuerzo costaría llegar a ella, cambiar. Son elementos importantes en la ecuación.
  1. El cambio se inicia. Aquí se produce un fenómeno muy valioso, que es precisamente ese inicio, la puesta en marcha. Digamos que en la balanza ha pesado más la motivación que produce la expectativa que el esfuerzo previsto y el miedo. Aun así, estamos todavía en un punto en el que podemos volver atrás. Al fin y al cabo, vamos a saltar un abismo.
  1. La persona u organización ha pasado el punto de no-retorno. El cambio está en marcha y no hay vuelta atrás. Además, hemos perdido la seguridad de la situación inicial y todavía no tenemos los beneficios de la situación final. Estamos en un limbo. Obviamente, ésta es la situación que genera más estrés y ansiedad. Todavía podemos caer al abismo.
  1. El cambio se ha producido y la situación ideal se ha alcanzado. Aquí predomina la satisfacción en la persona u organización. Es un estado plácido hasta que surge una nueva necesidad de cambio.

fases del cambio

Este proceso se repite independientemente de la intensidad y tamaño de los cambios. Cuando éstos son grandes o afectan a valores primarios de la persona u organización, podemos decir que son más bien metamorfosis, siempre traumáticas. Que se lo digan a Gregor Samsa.

Además, el cambio genera cambio, o incluso metamorfosis, puesto que el cambiar te pone en una posición nueva desde la que tienes una visión nueva, por lo que puedes vislumbrar necesidades nuevas o anticiparte a necesidades futuras.

El miedo al cambio

Pero el cambio da miedo, ¿verdad? Eso es así. Nuestro cerebro siempre se aferra a la seguridad, al riesgo 0, a lo conocido, a lo que cree que nos da más oportunidades para sobrevivir. Además, intenta siempre hacer las cosas con el menor gasto de energía. El cerebro lo pasa mal con el cambio.

Es en este momento cuando surge el miedo, por eso nos cuesta salir de nuestra zona de confort. Pero es necesario hacerlo, porque hemos visto que el cambio es imprescindible para evolucionar. Y puedes estar seguro de otra cosa: tu zona de confort, si no se expande, se contrae. Dice Bob Dylan en una canción que “Si no estás ocupado naciendo, estás ocupado muriendo”. Pues eso.

Si no expandes tu zona de confort, ésta se contrae Clic para tuitear

Y ese miedo no es nada comparado con el que te invade cuando estás en el limbo, en esa fase 3 de la que hemos hablado. Eso ya es pánico. Pero se supera.

Te doy una pequeña ayuda.

Estrategias para facilitar el cambio

Bueno, pues todo ese miedo va a llegar, pero hay cosas que puedes hacer para disminuirlo y afrontarlo:

  • Asume que el cambio es inevitable. Está por todas partes, y si no lo inicias tú lo harás por necesidad o a la fuerza. El cambio se tropezará contigo tarde o temprano. No vale la pena gastar energías rechazándolo.
  • Piensa que es absolutamente normal tener miedo al cambio. Le pasa a cualquier persona, no estás haciendo nada mal por tener miedo.
  • Disfruta de ese miedo. Sí, se puede. Encuentra el lado emocionante en el limbo, mira los pequeños detalles positivos del proceso. Hay personas con auténtica maestría para esto y que incluso se hacen adictas al cambio. Una de las mejores que yo conozco es Hana Kanjaa. Se hace llamar malabarista del cambio y domadora del miedo, ahí es nada. Y lo es.
  • Visualiza la situación final ideal y céntrate en lo bien que te sentirás entonces con los beneficios que habrás obtenido y con la satisfacción de haber vencido a tu miedo.
  • Mejora tu autoestima. Esto te puede ayudar mucho a confiar en tu capacidad de llevar a cabo el cambio y de sobrevivir al limbo. La autoestima merece un artículo entero para ella sola. Próximamente en sus pantallas.

Recuerda,

El cambio es inevitable. Disfruta del miedo a cambiar Clic para tuitear

Y sobre todo, piensa que normalmente nadie te obliga a cambiar de golpe, es algo que puedes (y normalmente debes) hacer poco a poco. Los grandes cambios se consiguen con pequeñas acciones diarias. Lao Tse decía que “Un camino de mil millas comienza con un solo paso”. Lo mismo opina el Mago More, aunque él no es tan poético cuando le preguntas cómo se hace: “Al merme. De a pocos”.

Tienes mucha más información, posts, recursos y herramientas para mejorar tu desempeño en la categoría DESARROLLO PERSONAL DEL ARQUITECTO.

inicio del cambio

¿Cómo gestionas el cambio en tu vida? ¿Y en tu organización? ¿Te gusta cambiar? ¿Te da miedo?

Si todo lo anterior te ha sugerido algún comentario, déjalo por favor aquí abajo.

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

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2 comentarios en “EL CAMBIO, ESA MANÍA”

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