¿POR QUÉ SOY ARQUITECTO?

Difícil pregunta.

En cuanto vi el enunciado del tema del mes en ThisisARQsLife supe que quería participar, porque es algo que me he preguntado muchas veces y que todavía no he podido poner en palabras. Gracias a los amigos de #ThisisARQsLife por contar conmigo.

¿Por qué soy arquitecto? ¿Por la pasta? ¿Por la fama? ¿Por las chicas? Obviamente no. Ninguna de esas tres cosas está garantizada.

En mi familia no hay antecedentes de arquitectos, al menos en cuatro generaciones atrás. No sigo una saga o una tradición.

Y el caso es que tuve claro desde muy pronto que esto de la arquitectura era para mí, lo cual es una suerte en un sistema educativo que nos hace ese tipo de preguntas demasiado pronto.

Exploremos un poco. Es un ejercicio sano y tal vez te sea útil a ti también para averiguar tus motivos para ser arquitecto/a, para decidir si quieres seguir siéndolo o para responder a tus sobrinos cuando te pregunten.

¿Qué es ser arquitecto?

Ser arquitecto es enfrentarse al reto de crear con condicionantes: ambientales, funcionales, económicos, normativos, constructivos… Es ser creativo y racional a la vez. Es poner en estampida el hemisferio cerebral derecho y tratar de controlarlo con el izquierdo.

Ser arquitecto es poner en estampida el hemisferio cerebral derecho y tratar de controlarlo con el izquierdo Share on X

Sin embargo, esto no es exclusivo de la arquitectura. Casi cualquier manifestación artística tiene sus condicionantes, aunque solamente sean el tamaño del lienzo o el tiempo disponible. Y por supuesto, cada vez que le damos nombre a alguna creación, la estamos condicionando. Ni siquiera el diseño es sólo “diseño”. Entonces, ser arquitecto es esto, pero hay más cosas.

Ser arquitecto es jugar a la geometría con edificios de verdad. Es explicar el espacio con elementos constructivos, como si el espacio necesitase ser explicado. Es aprender a imaginar de otra manera, reeducar tu percepción y tu creatividad desde la base, como si fueras un niño.

Muchos dicen que ser arquitecto es moldear la luz, aunque yo tengo mis dudas, porque la luz hace lo que quiere y cambia mucho de opinión. Ni siquiera sabe si es onda o corpúsculo. En realidad, un arquitecto tampoco sabe si es onda o corpúsculo. Mantiene una posición cambiante entre su formación técnica y su vena artística.

Los arquitectos no sabemos si somos onda o corpúsculo Share on X

Ser arquitecto es soñar, y hacerlo a lo bestia. Richard Branson dice que “Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”.

Ser arquitecto es entender que algunos versos no tienen una rima perfecta, y aun así contienen mucha belleza.

Lo que sí parece claro es que ser arquitecto implica ser creativo, sensible y tener una gran capacidad de organización y visión. Ya sabéis, de lo general a lo particular. Ver el bosque antes que los árboles.

¿Y en realidad, qué define todo esto? No mucho.

A veces pienso que soy arquitecto para averiguar lo que es ser arquitecto.

 Arquitecto moldeando la luz

Lo mejor de ser arquitecto

Ser arquitecto te permite crear, imaginar y hacer realidad lo que imaginas. Y no sólo eso. Lo mejor es que lo que creas proporciona bienestar a otras personas y resuelve necesidades.

Además, el proceso en sí es endiabladamente atractivo. Disfruto mucho particularmente de tres momentos:

  • Cuando empiezas a idear y tienes la hoja en blanco y un lápiz en la mano. Ese vértigo que se produce en ese instante es difícil de igualar.
  • Cuando traduces el espacio y la geometría que hay en tus bocetos a elementos constructivos, e intentas que éstos se ajusten de la mejor manera a lo que has imaginado, manteniéndolo lo más puro posible.
  • Cuando tu proyecto se va materializando delante de tus narices y puedes tocarlo, percibir su escala y vivirlo. Cuando las personas lo colonizan, ya es la monda.

Además, el yo que es tío de mi sobrino me dice que ser arquitecto me permite dejar tras de mí un mundo mejor, o al menos intentarlo. La arquitectura te posibilita transmitir un modesto legado, aunque sea mínimo, algo que mejore la sociedad.

También resulta muy motivador que la arquitectura siempre es novedad. Cada proyecto te reta, y si no es así, es que estás haciendo algo mal. La mejora continua, la experimentación, la búsqueda de nuevos caminos, el estar en constante evolución… Todo ello es muy atrayente.

La arquitectura siempre es novedad. Cada proyecto te reta, y si no, estás haciendo algo mal Share on X

Pabellón Barcelona Mies

Entonces, ¿por qué soy arquitecto?

Pues seguramente sea por los motivos ya mencionados. O porque siempre me ha gustado analizar las emociones que me producen los espacios. O porque cuando era niño jugué mucho con el Lego y su versión española, Tente. O porque lo de imaginar siempre se me dio bien.

Y se me ocurren algunas otras razones, más prosaicas pero muy válidas:

Porque mientras todo el mundo se aburre, yo me puedo pasar una hora mirando los detalles de una barandilla de aluminio.

Por usar la jerga. El ejército de Estados Unidos utilizaba indios navajos hablando en navajo durante la Segunda Guerra Mundial para que sus comunicaciones no pudiesen ser interceptadas. También podrían haber utilizado arquitectos diciendo cosas como “la ulterior yuxtaposición de la macla acoge la transversalidad de una sutil escalera a la contra”.

Por hacer como que entiendo la jerga. Esto es especialmente importante en conferencias y congresos.

Porque puedo leer el capítulo de “El nombre de la rosa” que describe la portada de la iglesia sin morir.

Porque Marilyn sólo se ponía para dormir Chanel nº 5, y yo algunas noches me pongo AutoCAD 2014.

Porque acabo llevando ropa asimétrica. Acabo amando la asimetría.

Porque entiendo qué son adarajas y endejas, y lo aplico en mi vida.

Porque el vacío me llena.

Porque en la Escuela de Arquitectura hay un equipo de rugby muy bueno.

Porque soy miope, y sin lentillas veo las cosas muy abstractas.

Porque me gusta el Wushu, el término chino para Kung Fu. No es sólo el arte marcial, ellos llaman Wushu a las cosas que requieren disciplina, tiempo y mucha dedicación para llegar a dominarlas.

Porque puedo llamar “monos” a mis bocetos.

Porque me encanta el olor a hormigón fresco por la mañana.

Por “Metrópolis” de Fritz Lang.

En fin. ¿Que por qué soy arquitecto? Puede que porque mis sueños sí que me asustan.

Marilyn Monroe

Al final el post ha quedado un tanto impresionista, pero me parece que he logrado explicarme a base de pinceladas gordas.

Ahora me encantaría que me comentaras por qué eres arquitecto/a. Y si no lo eres, ¿te gustaría? ¿Conoces a alguien que lo sea? ¿Cuadra con lo que he transmitido en el artículo?

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

Este artículo se enmarca en un trabajo colaborativo de publicación de artículos con otros arquitectos en la iniciativa denominada #ThisisARQsLife.

Uno de los objetivos de #ThisisARQsLife es presentar diferentes puntos de vista de arquitectos hablando sobre un mismo tema. Se trata de mostrar diferentes formas de ver la arquitectura.

Nos hemos puesto de acuerdo en el tema del artículo, pero no en la manera de enfocarlo ni en el contenido.

Te invito a que leas también cómo otros arquitectos respondieron al tema “¿Por qué soy arquitecto?” siguiendo los enlaces siguientes:

Elena de Frutos en Diario de una arquitecta: ¿Por qué soy arquitecto cuando podría ser notario?

Igma Pacheco-Rivas en Abouthaus: Los pre-arquitectos y los impulsos que nos llevaron a serlo

Paula Rivera en Arquiknowmadas: Porque soy arquiknowmada

Silvia Carbonell en My hilo rojo: ¿Por qué soy arquitecta?

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12 comentarios en «¿POR QUÉ SOY ARQUITECTO?»

  1. ¡Hola Joan!
    ¡Felicidades! Me ha encantado el post. Los que más me gusta de ThisIsARQsLife es hacer “la ronda” y dedicar un rato a ver “por dónde os habéis salido los demás”…
    Y va a ser verdad, que detrás de cada arquitecto hay una historia 🙂
    Un abrazo.
    Paula

    Responder
    • ¡Hola, Paula!

      Perdona la tardanza en responder, tu comentario se me había perdido por ahí como spam. 🙁

      Pues sí. Es muy, muy interesante y también divertido ver cómo hemos ido llegando todos a la arquitectura desde posiciones muy diversas. Hay contrastes, y eso resulta motivador. 🙂

      Gracias por tu comentario.

      ¡Un abrazo!

      Responder
  2. Hola Joan, me han gustado mucho el listado de tus ultimas razones de porque eres arquitecto, mas viscerales, lúdicas y emocionales (impresionistas como las llamas) y esa libertad de llamar “monos” a tus dibujos, me encanto!
    La primera parte no deja de ser interesante en cuanto es tu mirada ya mas de adulto, de arquitecto. Sobre eso de las restricciones, de que trabajamos con restricciones. Muy cierto por lo demás…

    Lo cierto es que somos eso. Y ahi vamos, aprendiendo a serlo en el propio hacer.

    Un abrazo y gracias por compartir tus inspiraciones con quines te leemos.
    Igma

    Responder
    • ¡Hola, Igma!

      Muchas gracias por tu comentario.

      Efectivamente, el tema de las restricciones es interesante, porque tenemos muchas. Aun así, nos empeñamos y logramos crear objetos arquitectónicos que las asumen. Renzo Piano, Louis Sullivan o Charles Eames dicen incluso que, si los arquitectos no tuviésemos condicionantes, la arquitectura que haríamos sería de peor calidad.

      Un placer tenerte por aquí.

      ¡Un abrazo!

      Responder
  3. Jejeje, nos has regalado frases para enmarcar… y lo sabes 😉

    *Porque puedo leer el capítulo de “El nombre de la rosa” que describe la portada de la iglesia sin morir.
    * Por que el vacio me llena,
    * Porque me encanta el olor a hormigón fresco por la mañana. (mañana te lo cuento)

    Estas dos últimas las voy a hacer mías…

    Me ha encantado leerte.

    ¡Un abrazo!

    Responder
  4. Hola Joan,

    Buenísimo lo de “Es ser creativo y racional a la vez. Es poner en estampida el hemisferio cerebral derecho y tratar de controlarlo con el izquierdo”. Es brutal esa definición tuya. Muy muy acertada.

    Y me ha divertido mucho la analogía que haces con la física. “En realidad, un arquitecto tampoco sabe si es onda o corpúsculo. Mantiene una posición cambiante entre su formación técnica y su vena artística”. Buenísimo también. En definitiva es un equilibrio complicado pero increíble de llevar a la práctica.

    Rescato también esta frase tuya porque me encanta: “A veces pienso que soy arquitecto para averiguar lo que es ser arquitecto”.
    Leí por ahí que quien enseña algo es porque lo tiene que aprender. No me acuerdo dónde lo leí. Igual nos hacemos arquitectos precisamente para eso, podría ser.

    GRACIAS por tus reflexiones!

    Silvia

    Responder
    • ¡Gracias a ti por tus palabras!

      Y sí, ese equilibrio entre el arte y la técnica es muy estimulante. Es como tener cada pie en una tabla de surf diferente e intentar no caerte al agua. 🙂

      Corro a leer tu post, Silvia.

      ¡Saludos!

      Responder

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