DIFERENCIA ENTRE COACHING Y TERAPIA. NO LA LIEMOS

La diferencia entre coaching y terapia es clara. Sin embargo, en el día a día existen situaciones en las que parece que los límites se difuminan y los profesionales pierden su sitio.

Y eso no debería suceder. Un coach no debe dedicarse a hacer terapia.

Escribo este artículo para intentar clarificar algunos términos y conceptos del mundo del desarrollo personal. Así, podrás saber a qué atenerte a la hora de buscar un profesional que te pueda ayudar, si es que lo necesitas.

La diferencia entre coaching y terapia se debe tener siempre en mente a la hora de recibir a un cliente.

Diferencia entre coaching y terapia

¿Qué es el coaching?

Según la Asociación Española de Coaching (ASESCO), “El coaching profesional es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial mediante un gran conjunto de herramientas que ayudan a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde se desea estar”.

En realidad, es un término paraguas. Engloba técnicas y herramientas procedentes de diversos campos, todas ellas dedicadas a que el cliente consiga sus objetivos.

Existen diversos ámbitos en los que el coaching es muy potente para conseguirlo. Por ejemplo, según la naturaleza de los objetivos perseguidos podemos hablar de coaching ejecutivo (objetivo profesional) o coaching deportivo.

La mayor confusión en la diferencia entre coaching y terapia se produce en el ámbito del llamado life coaching o coaching personal, centrado en objetivos relacionados con el bienestar personal, las relaciones…

La mayor confusión entre #coaching y terapia se produce en el ámbito del life coaching Share on X

En esas situaciones, si falta rigurosidad o información, se pueden mezclar las cosas.

Hay que analizar la situación del cliente. Si existe un problema de cierta profundidad, algo que pueda ser considerado patológico (como una depresión o un trauma), esa persona necesita terapia y requiere un terapeuta, como un psicólogo o psiquiatra.

El coach no tiene los suficientes conocimientos y herramientas para ayudar a un paciente a que supere una patología. No debe entrar en ese terreno porque puede incluso ser perjudicial.

El coaching tampoco es la llave maestra y mágica para la felicidad. No es un método rápido para que consigas cualquier tipo de sueño, ni es un secreto definitivo para hacerte rico sin trabajar.

Es una ayuda para alcanzar objetivos, pero esos objetivos requieren esfuerzo. Además, hablamos siempre de objetivos realistas y concretos (SMART, ¿recuerdas?).

Diferencia entre coaching y terapia

La diferencia entre coaching y terapia que hemos mencionado en cuanto a la situación de partida del cliente es clara: si es una persona sana con objetivos, el coaching le podrá ayudar. Podrá ser cliente de un coach. Si es una persona con alguna patología, lo adecuado es la terapia. Esa persona será un paciente.

El proceso también es muy distinto.

El coach se pone a la altura de su cliente y procura que las soluciones para alcanzar los objetivos surjan de él. Para ello, se utilizan herramientas y técnicas destinadas a la toma de conciencia, empoderamiento, estímulo de la creatividad del cliente, motivación…

No se da nada por sentado. Se parte de que las respuestas a las preguntas están en el interior del cliente. El foco se pone en el presente y el futuro, y el proceso se vuelca mucho en la acción.

En la terapia, el terapeuta está en una posición diferente al paciente. Está sano y posee conocimientos que el paciente no tiene y que son necesarios para que sane. El terapeuta aporta soluciones que el cliente no tiene, y muchas veces indaga en el pasado del mismo para obtener información sobre las causas de su estado.

Por ejemplo, si detectas que sufres el síndrome del arquitecto hervido un coach te puede ayudar. Pero si a consecuencia del mismo, estás en una situación depresiva o en la que el estrés te cause algún tipo de patología psicológica, lo que necesitarás será terapia.

犀利士
: justify;”>Algunos ingredientes más: mentoring y consultoría

Una vez hecha esta primera e importante distinción, veamos un par de términos más.

El mentoring se basa en una relación de tutorización, de manera que el mentor dirige los pasos del mentorizado porque él mismo ya ha vivido situaciones similares, y por lo tanto tiene los conocimientos y la experiencia para saber qué es lo más adecuado en cada caso. El mentoring es mucho más directivo que el coaching.

La palabra viene de la historia de la partida de Odiseo hacia Troya, momento en el cual deja a su amigo Méntor a cargo de la educación y guía de su hijo Telémaco.

Para ser un buen mentor no basta con tener esos conocimientos y experiencia. Al ritmo endiablado al que cambian las cosas, es posible que las vivencias que tuvo en su día el mentor no sean válidas hoy. El mentor, por tanto, debe estar muy al día de cómo evoluciona su campo de conocimiento, y ser suficientemente flexible como para modificar sus enseñanzas con agilidad.

Para ser un buen #mentor, no basta con conocimiento y experiencia. Hay que ser flexible Share on X

La consultoría es similar. El consultor va a poner a disposición del cliente su experiencia y conocimientos. La diferencia con el mentoring es que la experiencia vital del consultor no tiene por qué coincidir con el camino que va a recorrer el cliente. El cliente no va a seguir la senda que siguió el consultor, simplemente se va a dejar aconsejar por él.

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Diferencia entre coaching y terapia, mentoring, consultoría

¿Y qué hago yo?

En mi actividad, respeto los límites de la diferencia entre coaching y terapia. Más de una vez he derivado clientes hacia otros profesionales porque en una primera entrevista me ha quedado claro que lo que necesitaban era terapia. En esos casos, no les podía ayudar.

A veces la diferencia es sutil. Puede darse el caso de una psicopatología que no sea aparente para alguien no formado en su diagnóstico. Ante la duda, mi regla es clara: derivar.

También es cierto que los clientes que me llegan con objetivos de coaching personal son un porcentaje menor. La mayor parte busca objetivos de tipo profesional, como encontrar un empleo en el mundo de la arquitectura o reinventarse profesionalmente.

En esos casos, utilizo el coaching como herramienta potente para ciertas partes del proceso, como la de autoconocimiento, y lo combino con consultoría para otras fases en las que es necesario que aporte conocimientos porque el cliente no tiene las respuestas.

A veces se puede decir que esto construye un proceso de mentoring, puesto que ayudo al cliente a que recorra un camino que yo he recorrido previamente. Aun así, intento que sea un mentoring poco directivo. Intento que el cliente llegue a sus propias conclusiones.

Al final, se trata de ser consciente de los límites de cada metodología y de cómo podemos ayudar al cliente. Y de informar siempre al cliente de qué se va a usar en cada momento.

¿Y si los límites entre coaching y terapia se diluyen?

Eso ocurre, a veces no se respeta la diferencia entre coaching y terapia. Entonces, se producen situaciones en las que el cliente sale perjudicado. Si necesita una cosa y se le ofrece otra, estará invirtiendo sus recursos en un proceso inocuo. En el mejor de los casos. En el peor, podrá incluso ver empeorado su estado.

Cuando no se respeta la diferencia entre #coaching y terapia, el cliente sale perjudicado Share on X

La honestidad del profesional es fundamental, puesto que el cliente muchas veces no tiene toda la información necesaria para decidir. Lo malo es que a veces esa honestidad falta.

Las malas actuaciones profesionales son en gran parte culpables del deterioro del buen nombre de una técnica muy potente como es el coaching, y también de las acusaciones de intrusismo profesional por parte de los psicólogos.

En cualquier caso, se trata de eso, de malos profesionales. El coaching como disciplina, siempre que se ejerza bien, no debería perder su validez a ojos de las personas.

Eso sería como decir que todos los arquitectos multiplicamos por 3 el presupuesto de nuestras obras o que somos los culpables de la burbuja inmobiliaria, ¿no?

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¿Tú qué opinas? ¿Crees que la información al alcance de las personas les permite elegir con confianza el tipo de profesional que necesitan? ¿Según lo descrito, qué tipo de proceso te atrae más: coaching, mentoring, consultoría?

Déjame un comentario, y si te gusta el artículo compártelo, please.

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

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2 comentarios en «DIFERENCIA ENTRE COACHING Y TERAPIA. NO LA LIEMOS»

  1. Discrepo bastante con tu artículo la verdad.
    Un coach como tal, está claro que no puede ayudar a personas con trastornos emocionales como la ansiedad, la depresión, entre otros, pero un coach con estudios de PNL o similares como la Conductual Si.
    Un coaching no tiene porqué solo quedarse en eso, puede seguir creciendo como profesional y especializarse en otras áreas de su mismo campo y seguir por supuesto actualizándose con los años como debe hacer también un psicólogo.

    Entiendo que a los psicólogos no les haga ninguna gracia que esto suceda, pero es así, ha día de hoy los coaching con especializaciones pueden ejercer en muchas áreas que a priori eran destinadas a las personas con titulación en psicologia.

    De echo yo sufrí una ansiedad terrible y los psicólogos no me supieron ayudar, en cambio cuando fui a un coaching con estudios de PNL fué la llave que abrió la puertas a la salida de ese círculo vicioso. ¿Porque? Porque una persona con ansiedad o cualquier otro transtorno emocional lo que realmente necesita no es precisamente hablar tanto y remover la caquita de la vida de la persona, sino aprender herramientas de autogestión, autoconocimiento etc … Cosa que me fallaron en todas las terapias de psicologia en las que fui que por desesperación no fueron pocas.

    Por este motivo te escribo, para darte consciencia de que realmente estar preparado para ayudar a las personas, no se basa en un TITULITIS, sino en la implicación del profesional de manera VOCACIONAL con el cliente/paciente como le quieras llamar a través de sus conocimientos.
    Y que quieres que te diga, considero que para poder ayudar a otras personas de una forma más empática, ayuda mucho que el mismo terapeuta haya vivido experiencias de las que ha podido verificar y autogestionar con sus propias herramientas.

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    • ¡Hola, Celia!

      No se trata de titulitis, se trata de tener los conocimientos adecuados. Evidentemente, como tú comentas, un profesional con conocimientos más allá del coaching puro (que, por otra parte, no es una disciplina 100% reglada) podrá ayudarte mejor.

      Coincido en que la vocación por ayudar al paciente es importante, pero no es suficiente ni creo que sea el elemento más decisivo para conseguir resultados.

      Muchas gracias por comentar.

      ¡Un saludo!

      Responder

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