13 COMENTARIOS

  1. […] Ya te hablé en este artículo de una parte muy determinada dentro de la actividad de venta. También hablamos de cómo comunicarte con tu cliente aquí. […]

  2. […] Esto funciona en un doble sentido: hacernos comprensibles para la gente y preocuparnos por lo que la gente necesita. Los canales adecuados para que esto se produzca exigen que hablemos en el idioma de las personas, no en balleno. […]

  3. Muyyy bueno!!

    Martín Del Cont

    1. ¡Muchas gracias, Martín!

      Un saludo.

  4. El artículo es muy fiel a la realidad de muchos arquitectos que aún no han entendido que lo más importante de su trabajo es que sea útil al cliente y no le creemos problemas sino que se los resolvamos sin más “folletás” como se dice por Granada. La dificultad de lectura del texto es también por una cosa muy de arquitecto todo ha de estar entonado y por eso usamos el gris sobre blanco en lugar de colores bien contrastados, cuando se pierde agudeza visual y la definición de la pantalla no es estratosférica cuesta mucho leerlo.

    1. ¡Hola, Miguel!

      Gracias por tu comentario.

      Así es, parece que muchas veces hacemos arquitectura para nosotros mismos en vez de para los clientes.

      Con lo de la letra, parece que si no lo soluciono me puedo convertir en protagonista involuntario de comunicación en balleno 🙂

      Creo que es una cuestión de grosor por lo que no se acaba de ver bien en algunas pantallas, estoy en ello.

      Gracias por el aviso.

      ¡Saludos!

  5. Bastante de acuerdo con el texto.
    Nosotros llevamos varios años trabajando como ”arquitectos de familia” y es la única manera de tener garantías de comunicación directa con cierto tipo de cliente. Desgraciadamente hay otro tipo de cliente que prefiere el snobismo de algunos arquiartistas y buscan el lenguaje de las élites, celebran que cada vez que pronuncian llenan el aire de misterio y dan conferencias.Además lo pagan con generosidad.

    miguel

    1. ¡Hola, Miguel!

      Me gusta eso de “arquitectos de familia”, creo que es una línea de actitud muy buena para acercarnos a las personas.

      Los clientes que prefieren el snobismo creo que cada vez son menos. Esa distancia que se crea entre algunos arquitectos y el resto de la gente, no sólo en cuestión de idioma, está colaborando al mal momento que pasa la profesión.

      ¡Gracias por tu comentario!

      1. Gracias por tu respuesta Joan.
        Si lo comento así, a las bravas es por que si me sitúo en el mercado más humilde como ”arquitecto de familia” también observo que el cliente más pudiente discrimina y reserva sus encargos hacia el que simplemente destaca sobre los que hacemos el trabajo corriente.
        Precisamente cuando hay presupuesto holgado y libertad de diseño es cuando se puede divertir como arquitecto y al nivel local en el que nos movemos sólo lo hacen unos privilegiados.

        Un saludo!

        miguel

  6. En este momento que somos 50.000 arquitectos colegiados , creo que tu reflexión es muy útil , ya no somos una élite como se nos enseña en las Escuelas(la cantidad de traumas wue generan las ETS !!), si no que somos profesionales que damos soluciones a problemas del clente. No podemos hablar como “brujos”, para eso ya estan los informaticos.

    1. ¡Hola, Loren!

      Muy cierto. La relación persona-persona y la definición clara del valor que aportamos a los clientes y a la sociedad debe ser una prioridad para nuestra profesión.

      Gracias por leerme y por tus palabras.

      ¡Saludos!

  7. Me ha costado mucho leer el artículo por el tipo de letra utilizado. Tiene gracia, tratando el artículo sobre lo que trata.

    1. 🙂

      ¡Gracias por el aviso, A!

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