10 COMENTARIOS

  1. Para mi todo es justo en la medida de lo acertado y rapida respuesta que demos al cliente con respecto a su exigencia y esto lleva a unos honorarios a cobrar justos para ambos, en este sentido para empesar debemos dar a conocer nuestras habilidades en este caso compo arquitectos y hacerles ver que somos profesionales de al alto nivel, con una profunda formacion tecnica artistica y social y despejar de nuestros clientes esas frases que a lo largo de nuestra trayectoria hemos escuchado tanto como estudiantes como profesionales: Cuanto me vas a cobrar por ese “Dibujito”?, Acaso no es lo mismo un Arquitecto que un Maetro de Obra?, Tanto tiempo te llevo hacer eso?, y asi por el estilo eliminando mala propaganda de nosotros, luego la competencia para mi estaria en estas habilidades de cada profesional que desarrollaria en la medida de su acierto en cada proyecto.

    ALEXI R MARTINEZ R

    1. Hola, Alexi.

      Así debería ser, una retribución justa acorde con el valor que aportamos. Desafortunadamente, en España se ha perdido este principio.

      Gracias por comentar. 🙂

      Un saludo.

  2. Esta opinión puede ser dura, pero quien entienda un poco de cómo funciona el mercado la entenderá. No se deben fijar precios obligatorios y no se puede esperar que otro no se venda más barato.
    No se deben fijar precios obligatorios porque entonces aquellos arquitectos que trabajan para clientes con menos recursos se quedarían directamente sin trabajo dado que el cliente no puede ofrecer más (un caso posible); por otra parte, los arquitectos que trabajan para clientes que pagan más perderían interés en trabajar al no poder cobrar lo que les corresponde (ya sea por hacer mejor trabajo o por tener mejores contactos, que también merece su mérito y debe ser remunerado). Se destruiría la profesión mucho más que con el hecho de que algunos se vendan barato.
    Por otra parte, si quieres competir con quienes se venden barato, allá tú, es tu decisión sufrir las consecuencias de trabajar barato. Eso se cambia fácil, no aceptes trabajar por menos dinero del que te permita vivir, dedícate a otra cosa si es necesario. A veces el mercado no tiene recursos para pagar altos honorarios a todos y hay que ofrecer otra cosa. En ese contexto se recompensa la creatividad, siempre hay nuevos inventos, formas inteligentes de desarrollarse.
    Pienso que puede ser buena una cultura general de no venderse barato, vamos, animar a aquellos que se venden tan barato que pierden dinero a pedir más honorarios o a dedicarse a otra cosa, para que en general sea mejor remunerada la profesión. Conlleva el evidente riesgo de que muchos pierdan el trabajo dentro de su profesión, pero el derecho a dedicarse a lo que a uno le gusta hay que ganárselo con trabajo duro y creatividad, no exigiendo leyes que te lo garanticen (porque esas garantías siempre, siempre, vienen a costa de otros sectores de la sociedad).
    Lo que sí veo claro en todo esto es que fijar honorarios por ley es injusto y contraproducente. Quien tenga un buen cliente y gane mucho dinero por poco trabajo, que lo disfrute. Quien esté vendiéndose por debajo de lo que necesita para sobrevivir, que piense cómo mejorar su condición, se esfuerce y no juzgue a los demás ni se haga la víctima diciendo que ellos tienen la culpa.
    De la pobreza siempre se salió a base de trabajo duro.

    1. Hola, Raphael.

      Efectivamente, por ahí van las cosas.

      Yo tampoco creo que unos baremos de honorarios vayan a solucionar estos problemas, como digo más abajo. Y como bien dices, no se puede competir con quien reduce sus honorarios hasta 0.

      Diferenciarte, buscar un valor adicional que puedas aportar, parece ser una solución. Y en ese contexto, efectivamente, se perderá gente por el camino. Pero es que lo otro es el suicidio, el seppuku.

      Gracias por leerme y por tu interesante comentario. 🙂

  3. Hola Joan!
    Muy buen artículo y muy bien planteado. La clave es siempre el valor añadido que aportamos y que nuestros clientes sepan realmente lo que hacemos y el montón de tiempo que le dedicamos (amén de nuestra formación y nuestra responsabilidad).

    En relación a esto, publiqué hace un par de semanas un artículo en mi blog sobre “¿Por qué NO contratar al aparejador más barato?” (https://controlygestiondeobras.es/necesito-aparejador/).

    El tema es peliagudo y difícil explicar para los que no se dedican a estas profesiones.

    Saludos

    1. ¡Hola, Jose!

      Muchas gracias por tus palabras.

      Como bien dices en tu post, dejar la inversión más importante de tu vida en manos de “el más barato” no parece tener mucho sentido. Pero la gente lo hace, porque no entiende la diferencia entre lo que aportan unos y otros.

      Comunicar esa diferencia es una de las prioridades de nuestra profesión.

      ¡Un saludo!

  4. Hola Joan:
    Interesante artículo, comparto plenamente tu forma de ver el asunto. Sin embargo hay un problema que se te escapa del analisis, y es que realmente es complicado para el cliente diferenciar por precio lo bueno de lo malo. Me explico, conozco arquitectos que hacen relativamente buenos trabajos, aun perdiendo dinero, como bien dices. Por desconocimiento, o porque se toman la arquitectura como un extra. Y conozco arquitectos que cobran bastante por encima de la media, porque tienen un cierto prestigio mas o menos inmerecido, o contactos “adecuados”, y hacen trabajos de calidad mas que discutible. Puestos en esta tesitura, que se ve cada día, el cliente sin conocimientos elige barato, porque en realidad la apuesta es la misma que si elige caro, y le puede salir cara o cruz.

    Yo creo que cobrar honorarios adecuados va ligado a educar al cliente para que sea capaz de diferenciar si lo que le venden es bueno o malo. Y en mostrar al mundo lo que podemos hacer por él, es donde debemos centrar nuestros esfuerzos.

    luispassivhaus

    1. Hola, Luis.

      Así es, a eso me refiero con “reconectar”: mostrar a la sociedad qué valor aportamos realmente, empezando por cada cliente de manera individual.

      La pérdida de consideración de la profesión por parte de las personas proviene en gran parte del hecho de que no nos hayamos preocupado por hacerlo, y así hemos acabado. Y ojo, que puede ser peor.

      Educar a las personas es difícil, es una tarea larga y tediosa, pero debe hacerse para que se valore por qué nos pagan. Por ejemplo, en tu caso, supongo que te tocará explicar con mucho detalle qué es una casa pasiva y qué beneficios aporta.

      Muchas gracias por pasarte por aquí y por comentar. 🙂

      ¡Un saludo!

  5. Hola Joan. Interesante artículo.
    Te felicito.
    Mi deseo es que contribuya a la reflexión colectiva, si bien, probablemente en muchos abra la Caja de Pandora.

    El tema de los honorarios es un tema que al colectivo le resulta muy sensible.

    Muchos reclaman la vuelta a los haremos de honorarios obligatorios.
    Me voy a mojar y voy a dar mi opinión al respecto en público [otro seppuku, me temo ;)].

    Los haremos obligatorios no son la solución. Como dice el refrán “hecha la ley, hecha la trampa”.
    Después de haber trabajado muchos años en un colegio de arquitectos, sé por propia experiencia que los baremos de honorarios se pueden “rodear” de forma muy simple: “emito mi factura con mis honorarios obligatorios” y en cuanto llego al estudio “refacturo” por detrás a mi cliente (relativamente sencillo de hacer si mi cliente es una empresa, por ejemplo… no voy a profundizar en el tema de la moralidad de la cuestión, que cada cual se forme su propia opinión). Tan sencillo como esto y “esto pasaba”.

    Yo que muchas veces tuve que contestar a la pregunta “¿cuánto cobro por esto?” diría, por ser breve:
    o compites en precio, o compites en “calidad”. Competir en ambas cuestiones es un seppuku 😉

    Creo que es un tema de responsabilidad personal decidir el tipo de negocio que queremos manejar… tras esa decisión viene todo.

    Si nosotros mismos no valoramos como se merece nuestro trabajo ¿qué mensaje estamos dando de nosotros como profesionales?

    ¿Cómo es posible que la hora de arquitecto salga a 6 euros o menos?
    ¿Estamos [email protected]?

    Ahí lo dejo…
    Seguro que seguiremos hablando sobre este tema, creo que es uno de los temas estrella del momento.

    Un abrazo.
    Paula

    1. Hola, Paula.

      Así es, yo tampoco creo que los baremos mínimos sean LA solución. Podrían ayudar en ciertos casos, pero como dices son fáciles de saltar, y en un contexto en el que la gente no entiende qué valor aportamos, seguiría pasando.

      En cualquier caso, creo que es importante que seamos muy conscientes de los costes que tenemos. Ese debería ser el suelo mínimo a partir del cual trabajar, y muchas veces no lo tenemos claro o lo soslayamos.

      Va a costar que la profesión vuelva a ser considerada como merece por la personas.

      Muchas gracias por pasarte y por tu comentario.

      Un abrazo.

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